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Parte Dos: Un Estilo de Vida Activo

Lo vemos en las noticias, en las redes sociales y en nuestra vida cotidiana. Aunque el panorama puede ser sombrío, sobre todo si nos basamos en las tendencias recientes, muchos tienen esperanza. Aun así, es difícil saber por dónde empezar y cómo dar pasos hacia la prevención y la mejora.


¿Cuál es el problema?


La crisis de salud de los jóvenes.


Aunque los niveles de actividad física han ido disminuyendo durante años, recientemente se ha producido un descenso significativo como consecuencia de COVID-19. Desde la pandemia, los niños han pasado más tiempo en casa con sus dispositivos electrónicos, lo que ha reducido el tiempo al aire libre, las interacciones con los amigos y los niveles de actividad física diaria.


Sólo el 24% de los jóvenes a nivel nacional, y el 22% en el estado de Tennessee, cumplen con los 60 minutos diarios recomendados de actividad física. Si nos acompañas desde Nashville, aquí tienes otra estadística sorprendente: el 36% de los jóvenes del condado de Davidson son considerados obesos. 


Con datos como estos, ¿cómo podemos empezar a resolver la crisis de salud de los jóvenes?


Afortunadamente, existe un método accesible para combatir estos problemas. Se ha demostrado que esta solución disminuye tanto el riesgo como los efectos de las enfermedades mentales, reduce la probabilidad de contraer numerosas enfermedades cardíacas y de salud, e incluso aumenta la energía y mejora el sueño.


Y no es una pastilla mágica.


Es el ejercicio.


¿Sorprendido? Los efectos beneficiosos del ejercicio son generalizados y están bien documentados, pero mucha gente sigue ignorando lo que debería ser una actividad agradable y productiva. Hay muchas razones para ello, desde la cultura tóxica del fitness hasta la accesibilidad de las instalaciones, pero todos estos patrones de pensamiento empiezan con nuestra juventud.


Es importante empezar a educar sobre la salud y el bienestar (físico, mental y emocional) desde una edad temprana para establecer hábitos saludables para toda la vida. Tener acceso a estos conocimientos y formar parte de una comunidad basada en la salud y el bienestar puede influir en todos los aspectos de la vida de un niño.

Cuando se trata de la escuela, por ejemplo, se ha demostrado que la actividad física mejora la atención y la concentración, además de afectar directamente al cerebro con una mayor regeneración neuronal, una reducción de la inflamación y una comunicación más rápida entre neuronas. Y claro, el ejercicio reduce el estrés en un sentido general, pero ¿sabías también que participar en ejercicio al aire libre puede reducir los niveles de cortisol un 15% adicional?


Incluso el simple hecho de formar parte de una comunidad crea un sentimiento de pertenencia y propósito que tantos niños buscan. 


La empresa bKYND pretende poner remedio a estos problemas. A través de nuestros programas escolares, proporcionamos a los alumnos las habilidades necesarias para establecer hábitos saludables para toda la vida. 


Enseñar los beneficios de la actividad física en el contexto de la salud holística y la comunidad es el primer paso para construir un mañana más feliz y saludable para nuestros jóvenes.


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